No me digas
No necesito sacar las cartas para saber, o quien quiera mejor leer presentir para dotar de caracter magnánimo a este post, que te estás equivocando.
O que te vas a equivocar.
O mejor, no tanto cuestión de hacer o no lo correcto (me reiría ante estas frases tan de manual), como de que te va a explotar en la cara, se te va a ir de las manos. Y a cada segundo la cosa coge más velocidad.
Y por si la situación no fuera ya cuanto menos peliaguda te metes en un viaje a dos, a tres, en principio a cuatro. Aunque no pasara nada, me parece un alarde de frívola actuación por tu parte.
No podemos ser como ellos, como aquellos viles que aprenden a callar esa vocecita que no sólo nos pone trabas a nuestros más sorprendentes actos sino que también nos dicta las palabras adecuadas cuando escribimos o corregimos belllezas. No se puede elegir tener un don sólo para lo bueno y no consecuentemente para lo malo.
¿Libro de relatos de desamor dices? O amor, que es lo mismo. Qué hipócrita es escribir una cosa y vivir otra (unum ex septem).
No me digas que aunque fuera sólo una vez, sólo un segundo al principio, sólo un instante hace tanto ya, no sentiste algo amargo al mirarle a los ojos (¿a cuál eh? ¿a cuál?).


2 Comments:
Ay que joderse con la doble personalidad!!!
Los viajes hacen crecer a las personas
Publicar un comentario
<< Home